Paz desarmada y desarmante
(Inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada por la Paz)
Nuestro mundo no se salva
afilando las espadas.
Si te rearmas, se disparan
los riesgos, las amenazas.
Porque el otro va a mirarte
como enemigo violento,
tratará de eliminarte
o de quitarte de en medio.
Entras en una espiral
de violencia que es creciente.
Te querrán eliminar
porque eres más potente.
Nuestro mundo no se salva
oprimiendo o eliminando
al hermano con tus armas,
porque eso es un fracaso.
Desarmarte te hace fuerte
en amor y en cercanía,
y te retira del frente
de violencias y diatribas.
Si frenamos la violencia,
la podemos revertir.
Aunque requiere paciencia,
mejorará el porvenir.
Prioricemos la justicia
que conduce hacia la paz.
Siendo justo eres primicia
sembrando fraternidad.
Si no me creo el ombligo,
si considero a los otros,
si amo a los enemigos,
los incluyo en el “nosotros”
Poniendo la otra mejilla,
intentando comprender,
se disipan las rencillas
y se comienza a acoger.
Si portamos libertad
y dispensamos perdón,
asumimos la hermandad
que Dios nos da como don.
Y así podemos orar
compartiendo la oración
todos juntos por la paz,
y se supera el rencor.
El mensaje por la Paz
que ofrece el Papa León
invita a amar, respetar
la obra de nuestro Dios.
Una vida apaciguada
resulta desconcertante,
porque la paz desarmada
es una paz desarmante.
Y nuestra única arma
debe ser la del amor,
que es el arma que desarma
ablandando el corazón.
Luis J. Pérez Sánchez
2 de enero de 2026