Partes de uno desperdigado que se ha

Boca que escupe negro en las nubes.
Labios tan dulces aunque nadie se lance a besarlos.
El fulgor de esos ojos seduce por igual a conocidos y extraños.
Mirada delatora de un alma que sufre profunda amargura.
Dedos vibrantes con su magia atravesando cada cosa.
Pecho de ángel sonriente entre barbaries las que haya.
Pies veloces aún moviéndose arriba, abajo, atrás y adelante.
Cerebro de guía que no sirve,
de otro que es quizás devorado anteriormente.
Sombra angulosa y reflejo estridente.
A su antojo de un cuerpo difuso fantasmas que entran y salen.
Sed salvaje y vértigo insomne.
Firme la frente desafiando horizontes.
Que apenas reaccione su pene no significa que falte,
como un arma cargada que lo lleva allá siempre.

1 me gusta