Se abre el telón, y os veo a vosotros
atravesar un patio de luces.
Allí donde antes solo había ruido
queda un pasillo vacío.
No os detengáis.
No dejéis que la vida os arrastre;
y si lo hace, que sea el mar en calma
acompañados de la primavera.
Permitid que el error entre en vosotros.
Saltad, reíd, equivocaros.
Mi infancia son recuerdos de un patio de Toledo;
vosotros, esquejes de un huerto a punto de nacer.
Que la aurora de Nueva York no opaque vuestro cielo.
Sed libres, pájaros de letras y números;
cuerpos a la deriva entre las hojas
de un pequeño poema.
El mar es un olvido,
pero no me gustaría olvidarme
del primer día que os conocí.
Cuando todavía éramos puros desconocidos.
Ahora nuestros caminos se separan,
la espada de Damocles acecha;
los caballos y jinetes
descansan bajo la luna nueva.
Se abre el telón, y no os veo a vosotros;
pero os encuentro entre los hilos
de una memoria hilvanada
con la seda de un superhombre.
Muchachos,
aunque la vida aceche;
tened ganas de acecharla.
En este mundo de hienas,
morid por vuestras ideas;
aunque la vida se vista de negro
tened ganas de desvestirla.
Id, pequeños míos,
cuanto más lo pienso,
ahora, más lo pienso;
suerte tengo de veros marchando.
Oh, Javier! Me ha emocionado tu poema dirigido a tus alumnos. Yo soy maestra ya jubilada, dedicada a la enseñanza Primaria durante tantos años y comparto todo lo que dices en él…
Gracias, por despertarme estos buenos recuerdos!
Mañana tengo la despedida con mis chicos y chicas de 2º Bachillerato, es un pequeño homenaje al buen curso que me han dado
Me alegra mucho haberte hecho llegar esa sensación con el poema, un abrazo!!
Qué cierre tan lleno de luz y de verdad. Me he emocionado leyendo estos versos; se nota el cariño y la huella que dejan vuestros caminos al separarse. Gracias por compartir este pedacito de memoria hilvanada con nosotros.
Quiero que leas en este enlace, mi despedida de ellos hecha poema, en la última entrada de mi blog escolar, dedicado preferente a las actividades de lectoescritura…