Gorjean y persiguen al relente
con variopintas plumas del ensueño
sagaces alcaudones de la siesta
afines a la sombra de mis pasos.
Recapitula el vuelo ondulatorio
que cercena la inhóspita morriña
apegada a los ojos de arrebol
con la sangre rociando zarzamoras.
Quien los mira extasiado al fin sonríe
absorto por la dicha de la caza
tras la buenaventura del saber
sabiendo como saben estas aves
rememorar la infancia de los soles
en los folios manchados de caminos.