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Te nombro, incendio y hoguera fina
espacio y silencio de todo ángulo: me reconozco
vi en ti todo lo construido y remoto.
Era un árbol fugaz
la presencia de nosotros los otros en el viaje
y el sonido fúnebre del paseo:
Ahora todo es una materia de olvido.
Se desmaya el arte y la obra.
Me dejo afectar por el paisaje: gesto de deuda.
Profundamente en esta vida y en la otra nos amaremos.
A veces no sé qué hacer.
El verano tiene mis ojos y tiene tus vendas.
Y el amor tiene, a veces, nuestro himno, lo recuerdas?
Hay unos versos sencillos que no sabemos recordar.
y hay algunos bordes
que quisimos morder con ansías y maullidos.
Silencio que se está agitando mi especie
con tanto ruido y con tanto derrumbe. Siempre
hemos buscado a quién cuidar.
El poema solo se resuelve escribiendo
y preguntándome quién soy
quién soy después de que tu fuiste
Quién seré si me olvidas
y quién era cuando me amabas
y de quién seré si me olvidas algún día.
De esta forma tuya voy abriendo caminos
porque esta mi patria es el largo hilo de amor.
Y que nos posean también el amor.