En el banquito de lo impredecible
soy el hombre que abraza el solaz
de los días y de los días en la hojarasca.
Otoño, eres tú. Desde mi infancia.
Donde fui feliz a mi manera,
contemplando la luz de octubre y de onomástico.
Salvo por las ráfagas de la memoria,
a escondidas,
he de extrañar mis recuerdos
en cofres de bambú.
Que en el débil andar de mis pasos
y la inmóvil sensación de soledad,
Voy, caminito de piedra.
Donde aquel banquito solitario
me recuerda mi infancia.
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Transmite una ternura y una paz melancólica que conmueven profundamente. ¡Una creación preciosa y llena de alma, enhorabuena!
Un precioso poema otoñal lleno de melancolía…
Gracias por participar en el reto, Martín!
Un abrazo , querido amigo! 


Casi es el otoño de la propia vida! Maravilloso poema, me encantó. Esa nostalgia, esos recuerdos…
Muchas gracias por participar!