La noche se vuelve pálida
arrojando su palidez
sobre nuestros cuerpos
mientras huimos de la oscuridad,
de esa oscuridad
que invade nuestra existencia
mientras el mundo sigue
subido en su tren bala
de casualidades y desconciertos
de saltos y trompicones.
Somos seres racionales
aprendiendo
la asignatura de la existencia.
Si corres, te cansas.
Si caes, te levantas.
Si te vas, vuelves
con arrepentimiento,
si te rompes, te arreglan.
No somos perfectos
solo somos seres
que deciden quedarse
en medio del viento,
en medio de la tormenta,
en medio de la oscuridad…
de esa oscuridad profunda
de la confusión
de la existencia
que en la soledad
de la noche
nos confesamos.
Por eso necesitamos
que la palidez
de la noche
nos ilumine,
para invadir
la confusión
de la existencia.
Pippo Bunorrotri 06/03/26