Inspirado por el poema “no te rindas”, de Mario Benedetti.
No te rindas,
no dejes extinguir tu sonrisa,
no desfallezcas, no te des por vencida,
aunque sientas que se destruye tu mundo
y que sus pedazos te caen encima,
aunque veas arder tus sueños
y sus cimientos volverse cenizas.
Siempre se abrirán dos ventanas
cuando se cierra una salida,
cuando un dedo te señala
siempre habrá una mano amiga.
Si estás triste, llora,
si sientes impotencia, grita,
pero no pierdas el rumbo,
no dejes tu barca a la deriva,
no guardes en baúl tus alas,
no dejes pasar la vida,
ni que el dolor te limite,
ni que un error te defina.
Recuerda que eres fuerte,
una guerrera, una heroína,
recuerda que Dios es bueno,
que Él perdona, no castiga,
y que su amor y el tiempo
pueden sanar las heridas,
que tu valor es inmensurable,
y tus fuerzas infinitas.
Por eso no desfallezcas,
no te des por vencida.