No sé pensarme;
sin ti no miro los ojos del mundo,
ni las millones de pieles
explayan su calor
entre la verdad de mis sentidos,
ni los rostros apáticos
me arrastran a su indiferencia,
porque si en tus dedos no corre el ave
que colorea el firmamento
y en tu cuerpo no se haya
la fidedigna apertura del cielo
mientras tus palabras
exhiben la vida o la muerte
en su encandilado juicio,
entonces no soy más
que un tablero vacío,
faltante de la alabanza de los paisajes.
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Uff, que maravilloso y bello poema impregnado de melancolía por esa ausencia que deja tristeza. Me encantó leerte. Saludos cordiales. ![]()
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Gracias por tu comentario, lo valoro. ![]()
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