Mierda ante muertes olvidadas;
un amor le ha dejado con los brazos caídos.
El aire de la noche desordena sus sentidos
recubriendo a los pájaros dormidos.
Tras los metales, sangre de tierra entre bandidos obligando a llorar a los inútiles enmohecidos.
Traga y olvida pues este dolor ahoga hasta al último aullido.
