Restos fatales de un naufragio
se divisan en lontananza
en la línea de arena blanca
entre azules de cielo y de mar
un sueño encallado, un adiós
un grito expuesto a la intemperie
una promesa que se rompió
Moribundos, tendidos al Sol
del arcón, tesoros perdidos
los sentimientos esparcidos
que no se pudieron rescatar
una bandada de cangrejos
se disputan un “sí, te quiero”
y un beso agoniza, más allá
El compás, de vidrio partido
ya no tiene rumbo que marcar
entre caricias e ilusiones
junto al deseo y el pundonor
que tampoco sobrevivieron
yacen yertos dos corazones
en el naufragio de nuestro amor