Como cada mañana,
se cuela el sol
por tu ventana,
la luz traspasa tus ojos
y te desperezas.
Abandonas el letargo,
te levantas,
y comienzas tu día.
Paso a paso
vas gastando la jornada,
el cansancio te doblega,
el desaliento te oprime,
la fatiga te desploma,
las sombras te rodean,
y la cama, te reclama.
Te acuestas y duermes.
Te arrullas de un lado,
y sueñas del otro.
Antes de darte cuenta
te golpea la madrugada.
Y abres los ojos,
y te desperezas.
Miras al sol del nuevo día,
aunque parezca mentira,
sigues siendo el mismo.
Una rueda incesante es la existencia, y aunque no parezca, no somos el mismo cada día…la rutina cotidiana nos tiende un espejismo…
Muy interesantes versos, @pacodecaceres !
Saludos cariñosos!!
Hola, muchas gracias por tu respuesta. El de esa frase tan famosa fue el griego Arquímedes (en el Siglo III A. C). No te preocupes por la visión del poema, trata de representar la monotonía de una vida cotidiana. No es, en absoluto, mi visión de la vida. Yo soy muy optimista, aunque en alguno de mis poemas parezca otra cosa.
¡Hermoso!
(Me recordó un verso libre que escribí alguna vez, y nunca he publicado.)
Me encanta la delicadeza con la que describes todo el ciclo, para llegar a lo mismo: “nada nuevo”.