Muchachas al piano, de P.A. Renoir. Musée d´Orsay, Paris
Hoy recuerdo sin candor
ni rubor de adolescente
la frescura evanescente
y el efímero esplendor
de las muchachas en flor.
Mas si ello fuese pecar
y alguien me debe juzgar
voy apurando los goces
de aquellos tiempos felices
antes de irme a confesar.
Antes de irse a confesar
por bondad haga el favor
si alguna muchacha en flor
esta en edad de casar
enséñemela a rezar
y que se aleje el demonio
que salgo del manicomio
me afeito barba y bigote
y busco un buen sacerdote
que me oficie el matrimonio.
Qué original tu réplica al asunto de las muchachas en flor. Aunque, a decir verdad, y vista tu disposición, por no quedarme yo fuera de juego, preferiría no darte su dirección.