Yace mi cuerpo
en la magestuidad de la noche,
viendo como el mudo silencio
cabalga sin control
en la capiña de la duda
hacia una batalla
en las sombras,
a pecho descubierto,
entre voluntad y deseo
entre anhelo y venganza,
haciendo que ese
eterno instante
del enigmático sosiego
refleje la soledad
de la memoria,
que contempla la luna
para que le infiltre
ese valor necesario
para escuchar sin fobia
las añoranzas perdidas
de la congoja
de su dolo.
Pippo Bunorrotri 04/06/26
(Del Poemario “Las Soledades de Tiempo”)