MERCADONA
Saliendo de Mercadona he visto en el cristal de la puerta el reflejo de mi vida.
Llevaba dos bolsas llenas, mi pelo blanco, unas pizzas, un yogurt, cuatro tomates, fabada Litoral y endivias.
Me han saludado al pagar. He acercado la tarjeta, el terminal ha aprobado. he dicho adiós y he seguido.
En el coche he llorado -una balada en la radio- lágrimas invisibles, igual que otros días.
Me gusta el estilo de diario confesional, como anotación en la libreta de los pensamientos cotidianos. Me he fijado en que has cambiado el poema. Siendo sincero (y en mi opinión, por supuesto), el final anterior golpeaba más.
Bienvenido a Poémame.
A veces pasamos desapercibidos y cuando nos reflejamos, vemos que el tiempo es efímero. Un gusto leerte. Saludos cordiales.