ME DUELEN HOY LOS HUESOS
Me duelen hoy los huesos de escribir poesía
y aún no he hecho un mal verso que me salve la vida.
Los mismos huesos húmeros que allende me crecían
cuando de niño también creí despierto
en las circunferencias y en las proteínas.
Fractura en la metáfora de mis vértebras líricas,
esguince quebrantado, rotura en melodía,
al transcribir el mundo dislocado y hostil,
opúsculo marchito en hormonal paciencia
de las glándulas madres que segregan el tiempo.
Tengo un dolor intrínseco de versos y de tuétanos,
una gangrena larga que me llega hasta el alma
al anotar de prisa y encorvado en las arterias,
la epístola insensata que narra las hambrunas
de este siglo y del hombre en connivencia.
Molido estoy del mundo y su condena eterna
y hoy sólo sé que escribo para mí solo,
en la última resistencia donde escondo
esta febril e inútil tarea que me enferma.