Para ti.
La primera vez no noté tu ausencia,
marcada por aquella indiferencia de una mente joven.
Esa noche te vi por primera vez, brillando por la ventana,
iluminando mi llanto como una caricia en mi alma.
Te ignoré por tanto tiempo,
quedaste en un temporal olvido,
donde yacía mi desordenada habitación.
Ahí te volví a encontrar, una vez más.
Eres, tal vez, una linda esperanza
en esta habitación donde la oscuridad me carcome.
No dejes que me marchite
intentando encontrarte un significado
en lo que aún queda…
en lo que me da esperanza…
en las migajas de amor que espero de ti…