Los ojos cerrados
que ya no deciden cuando dormir,
los ojos rotos
que ya no siguen a las mariposas.
Cuando tu calendario se ha hecho invisible
y no puedes tachar los días,
quizás todos hemos esperado a decir lo que importa al final
cuando ya no podamos oírnos.
Los ojos cerrados donde ya no puedo perderme
para huir de mi y encontrarte.