Si al coger un volante
padeces transformación,
desparece tu aguante,
te entra desesperación…
…pierdes fácil la paciencia
que tenías de peatón
y las prisas te sentencian
pisando acelerador,…
…las señales que te indican
límite en velocidad,
son para el resto, no aplican
porque te crees especial…
…antes eras muy empático,
comprendías al que iba lento,
te parecía simpático
el que va en bici contento,…
…o veías un patinete
que va por la carretera
y admirabas al valiente
que conduce y se la juega,.
…pero los ves desde el coche,
que enlentecen tu trayecto,
y te parecen fantoches
que te hacen perder el tiempo…
…si cuando ves un abuelo
que conduce con cuidado,
refunfuñas con recelo
y lo insultas cabreado,…
…si el civil con su radar,
al que antes admirabas,
ya no da seguridad…
porque ahora es quien te caza…
¿Dónde está la cortesía?
¿Dónde está la educación?
¿Dónde quedó tu empatía
para con la población?
Contaminas y haces ruido
con tantos acelerones,
pones vidas en peligro,
cierras el paso a “los torpes”.
Y si vas por la autovía
te pegas como una lapa
pensando “la calle es mía”
atosigas y haces ráfagas….
…no respetas la distancia
mínima en seguridad
y haces cortes de manga,…
¿Es tu personalidad?
…te crees que eres Fitipaldi
en mitad de una carrera,
y hasta insultas al del taxi
que para junto a la acera…
Y es que, si un simple volante
cuando cae entre tus manos
te transforma en un instante
y te hace ser inhumano,…
…si crees que todos son torpes
y que tú eres el mejor…
Te lo digo, no te asombres,
…Eres un depredador.