Lo bebí

El vino tenía olor a tierra
a comunión del cuerpo y la sangre
a madurez en la noche,
a lluvia y calor.

El sol tenía color a vino
a sabor resplandeciente,
a luz fresca de la mañana,
a respiración limpia.

Lo bebí, con la garganta palpitante,
bebí burbujas de dioses,
bebí, relámpagos de sangre,
como en un incendio de pájaros,
bebí, en la noche complaciente.

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Y la noche palpitante le devolvió sus enseres, en su cuerpo surfactante, un sueño y muchos quereres. Aplausos @joseantonioborrego. Impactante lo que bebió.

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Tu cata es extremadamente lúcida y vibrante. Hermosos versos.

Un saludo.

Impactante poema. Me encantó.

Muchas gracias

Agradecido por la lectura y por el comentario.

Gracias … un sincero agradecimiento por la valoración.

Qué evocador poema! Goce para los sentidos ese vino y esa noche complaciente…

Es un texto que celebra lo terrenal y lo sagrado al mismo tiempo, recordándonos que las cosas más simples (un trago de vino, un rayo de sol) son, en realidad, milagrosas.

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Me alegro que disfrutara el caldo y la noche. Gracias.

No puedo estar más de acuerdo con la interpretación. Gracias.

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