Hacerse fosa de sal, humedad, bruma salina y dolor…salitre y ajenjo espeso de apagada humanidad… cuánto te entiendo y me identificó!! Un abrazo muy grande
Manifiestas con tus palabras esa libertad profunda que se siente al soltar todo lo que uno lleva dentro, justo en ese punto límite donde ya no se puede más y solo queda llorar. Es una experiencia liberadora… llorar hasta que los ojos se confundan con las nubes.
Y qué tristeza, cuando queremos y no podemos llorar.
«Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado» Huidobro.
Volver al primigenio estado líquido del que nacimos, para convertirnos en lágrimas, a través del sentimiento que al final nos hace libres. Como muy bien decía Jorge Manrique " Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar", la vida y los sentimientos, siguen el mismo camino. Lo has plasmado de maravilla.
Así es, mi querida María, a veces el llanto es tan necesario como el aire que respiramos, ya que nos ayuda a descargar toda pena que nos pesa. Que alegría contar con tu presencia. Abrazos cariñosos.
Si, a veces solo nos queda llorar, descargar en lluvia esa tormenta que nos amarga y nos quitamos un gran peso. Muy agradecida por tu presencia en mis letras. Saludos cordiales.
Porque a veces tan solo nos queda Llorar, deshacernos en lagrimas hasta sacar todo dolor que nos lastima. Muy agradecida por tu visita a mi espacio poético. Saludos cordiales.