Lágrimas que acompañan la existencia,
resbalando en la ventana,
quemando las entrañas,
aclarando la tristeza.
Lágrimas de niño
que llora su hambre.
De joven enamorado.
De adulto que busca refugio.
Lágrimas de ausencia,
por un ser querido.
Lágrimas de pena,
de dolor, de amargura.
Gotas melancólicas,
que restablecen la cordura.
Lágrimas por lo que fue,
o pudo haber sido.
Lágrimas sobre tumbas,
sobre amores perdidos.
Consuelo y anhelo,
temores compartidos.
No hay rubor en tu llanto.
Los hombres lloran,
como lloran las siembras,
como lo hacen los dioses,
como llora la tierra.
Lloramos cuando nacemos,
lloramos cuando morimos.
El llanto no tiene nombres,
horizontes o destinos.
Todos abrigamos lágrimas.
Lloran pobres y ricos,
Lloran necios y sabios.
Los sueños cuando duermen.
Llora la vida,
lágrimas de muerte.
Web: josemanuelalmeida.com