Liras al Dios encarnado

Liras al Dios encarnado

(Liras)

Oh Dios, Niño y Mesías,

que naces tan pequeño y limitado;

nos llenas de alegría,

tan frágil, recostado,

acoges las miserias de lo humano.

No esquivas la pobreza;

los márgenes en Tí son ensalzados.

Alivias la tristeza,

levantas humillados,

y asumes nuestra humanidad encarnado.

Así es como nos salvas,

bajando hasta el abismo en lo sencillo,

y tu divina alma

asume y le da brillo

al cuerpo humano y frágil de un chiquillo.

Y sientes la ternura,

quizás lo más sublime que has creado,

haciéndote criatura,

eres amamantado

por una madre tierna, acurrucado.

Compartes nuestros gozos

y las limitaciones de la vida,

y nos muestras tu rostro

amando sin medida

con tu misericordia desprendida .

Oh, Niño de Belén,

queremos ser la cuna donde nazcas,

que nos llene tu bien

y el corazón nos lata

al ritmo y la armonía de tu danza.

Nuestra alegria es plena

al ver que te haces uno de nosotros.

Cargas con nuestras penas

y nos sacas del lodo,

consuelo nuestro cuando estamos rotos.

Luis J. Pérez Sánchez

28 de diciembre de 2025

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