Se podían escuchar
en tiempos no tan lejanos
-aunque hoy se antojen arcanos -
al otro lado del mar;
versos y estrofas sin par
que hablaban de dignidad,
compromiso y hermandad;
aquellas voces antiguas
nacidas en pulcras fraguas
obligaban de verdad
Así que a nadie sorprende
que las lenguas del pensar
se hayan querido olvidar;
como nadie las aprende
y ninguno las entiende
nada nos debe inquietar;
es mejor no cuestionar
la indolencia que gobierna
en ese ágora moderna
que es la tertulia del bar.
Esas lenguas antiguas son las raíces del árbol de la comunicación, el pensamiento, la cultura…de la Humanidad en resumen.
Buenas décimas de homenaje.
Un saludo, Antonio!