Cuando hablo con el silencio
el mundo sigue caminando
con las prisas en sus pasos,
con el ritmo de su desencanto,
y yo me quedo detenido
en el tiempo congelado
de ese instante en el recuerdo.
Al silencio le cuento
que el alma
en el delirio se moja,
que el corazón
roto tengo
por las horas que pasan,
por la espera del tiempo.
Al silencio le cuento
que a veces hablo deprisa
porque tengo miedo
a perder las palabras
de lo que siento,
que a veces hablo sosegado
par gritar ese nombre
que me importa.
Al silencio le cuento
que hay amaneceres
que cansados nacen
muriendo en el adagio
de un amanecer sin memoria…
en que sus noches
sus silencios pesan demasiado
tanto, que el suspiro ahoga
y el lamento quema.
El silencio me dice
que el acomoda
el tiempo,
ya que tiene
su propio calendario,
su propio reloj,
su propia tormenta,
su propio silencio.
Pippo Bunorrotri 27/02/26