La Vieja Casa
(Haibun con Hokku)
La noche llega y, de la abandonada y derruida casa, brotan recuerdos que fluyen como el mustio aroma de una flor marchita.
A la orilla del camino, los sauces silenciosos, derraman sus hojas y sus lágrimas por todos los que ya se han marchado: los muertos y los aquellos vivos que partieron con el alma muerta.
La luna, desde lejos, acaricia las tapias y baña de perla las grises y agrietadas paredes; mientras el viento, con su música triste, arrastra las hojas secas del camino dibujando impredecibles torbellinos en el aire.
La casa triste.
El viento silba y lleva
ocre hojarasca.




