La varita Mágica

Cuando era pequeño, les pedía a los reyes magos una varita mágica. Con ella quería ayudar a otros niños que no tenían juguetes, zapatos y, en ocasiones, tampoco pan. Nunca llegó mi varita mágica, pero lo peor es que, después de muchos años, todavía hay niños sin juguetes, sin zapatos y sin pan. Ojalá algún día, sepa dónde está la varita mágica y con ella poder solucionar los problemas, sean propios o ajenos. Tengo observado que en muchas familias sobran cosas y faltan otras. En unas falta dinero, pero les sobra paciencia y comprensión, en otras hay dinero y trabajo, pero les falta la cordura necesaria para saber convivir. Hay personas que, sin ser malas, imponen su voluntad hasta tal punto que asfixian a los que están alrededor. Su intransigencia es absoluta y sólo su opinión es válida anulando, en lo que pueden, el sentir de los demás. Solo la varita mágica puede ayudar, pero, ¿ dónde está la varita mágica…?

3 Me gusta

Me llevaste a la infancia. Momentos mágicos, que por desgracia ya no vuelven. Buen relato, David.

Saludos,

1 me gusta

La intención es la que cuenta. Muy tierno y bonito relato. Felicidades :clap: :clap: :clap:

1 me gusta

Muchas gracias Hortensia por leerme. Sí, son tiempos que ya no volverán. Un beso.

1 me gusta

Muchas gracias Sinmi por seguir mis escritos. Un beso.

1 me gusta