Episodio 1: LÁGRIMAS PERDIDAS
Acto IV: La última Lux
Tal vez culpe al tiempo,
comiendo aquel recuerdo.
No digo que fue culpa tuya:
dolor sentí y dolor te regresé.
Tontamente caí en desgracia,
culpa tuviste, culpa tuve.
Es entonces que los corazones,
cansados de perdonar,
prefieren distanciarse.
Observé mi hipocresía al amar:
dando amor, esperando corazón;
dando besos, esperando desmayo;
dando abrazos, esperando lealtad;
dando entristecida alma, esperando gotas de esperanza.
La realidad me mató,
golpe en el rostro.
Sin darme cuenta, te herí.
Esperando perdón,
recibí resentimiento.
Está bien… pero no estoy bien,
culpa siento, remordimiento tal vez,
desesperanza cruel en aquellas palabras.
Está bien, no te culpo.
El amor, como un río,
lleva piedras y lodo,
no ilusiones.
Déjate llevar por la corriente
de forma consciente.
No esperes caer en algodón,
pues concreto es la realidad:
perfecta y revoltosa.
Ahí, entre lágrimas de noche,
donde las paredes abrazan la soledad
y la humedad queda en mis pulmones,
una última Lux vi brillar.
No es necesario tanto drama;
los reproches fulminan el amor.
Cariño aún me sientes,
pero hipocresía siento
de un corazón lejano en la angustia.
Tranquila y sin reproches,
donde estés, cuídate;
el alma es frágil y
el llanto tan necesario.
Cuida de esos ojos bellos.
Si me marcho, será por tu bien:
no por orgullo,
no por vergüenza,
no por falta de amor.
Con ojos caídos de tanto llorar,
con alma arrepentida por tanto fallar,
con tantas promesas rotas como vidrio.
En esta oscuridad total,
el dolor es casi mortal.
Hasta el esperanzado puede caer…
Mas compasión hay que tener;
odio no ha de sentir.
Porque incluso en la penumbra,
una última Lux
ha de surgir.
Gracias por leer ![]()