Cada vez que la serpiente
recorre las vertebras
se destapan vínculos sensoriales
y se conectan los hilos…
El Padre permite
el sentirme uno
con la tierra,
con el aire,
con el agua,
con el fuego,
con el cosmos.
Y no soy el mismo de hace tiempo
mucho menos el mismo de ayer.
Parte del latido
conecta animal
con lo primitivo del ser,
otra parte
enlaza con lo superior
y lo profundo
otra más se ha trenzado
con la obscuridad y con la luz.
Un solo latido,
porque uno soy con el todo,
un solo latido
porque sé a conciencia que,
liberarme,
es deshojarme desde mi firmeza
como se desnuda el roble,
en cada otoño.
(Suspiros ocres en cada caída de hoja)
Un solo latido a la vez
porque en ese instante
soy presente
soy creación
soy vida.
El aquí y el ahora
es el único regalo
que poseo para intentar
engancharme con lo eterno.
El aquí y el ahora
ese alimento y crisol
donde cada alma
traza un mapa vivencial
y refuerza su vínculo
con lo eterno,
con la fuente.
Cada vez que la serpiente
recorre las vertebras,
levanto el vuelo a pesar del miedo,
y abrazo cada latido
para continuar la búsqueda.
La serpiente
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