La sangre del cordero

Las campanas enmudecen y las rosas pierden su color. Tristeza en tus ojos, virgen; perdiste a uno de tus hijos.

Aquella sangre derramada…El cordero se pregunta:¿Sirvió aquella muerte inmaculada?Me miras a los ojos, fúnebre.

No estoy en busca de consuelo, solo miro las estrellas. Está claro: no iré al cielo.
Por segunda vez has muerto, papá.

Moriré y no habrá retorno ¡Extraña existencia insondable!No beberé del cáliz ni comeré de ese horno. Viviré, y con ello, seré feliz.

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Duele porque no es solo duelo por un papá.
Es duelo con Dios de por medio.
Cuestiona el sacrificio, rechaza el cáliz,
pero elige la vida. Fuerte.

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Así es estimado, es un duelo único en la vida, no solo pierdes una fe, si no una forma de vivir.