Oscila el péndulo de mis latidos
bajo la cuerda que sostiene mi alma
y con el beso que respiran mis sueños
florece el verano azul de la calma.
Desabrocho el huracán de mi bolsillo
donde acuno la rima de mis pedazos
y en la cicatriz rota de las ausencias
encajo el pálpito de fuertes abrazos.
Encierro el tatuaje oscuro de mi historia
para agarrar el eco fijo de tu querer
y con el olor forrado de nuestras manos
esculpiré el aplauso amigo del renacer.