La piel de aquel eucalipto

La piel de aquel eucalipto alojó
púdicas iniciales que invitaban
a parar el tiempo, que se antojó
labor noble para ellos, que se amaban.

El Arruillo, testigo, se enojó,
saltó el puente, a los árboles que estaban
cercanos, de raíces despojó.
Sin rumbo las promesas navegaban.

No hubo compasión, no hubo intransigencia.
La luz del estío trajo el invierno.
Fue desubicada la primavera.

Y así en ejercicio de connivencia,
tales fuerzas mandaron al infierno
el incipiente amor, o lo que fuera.


Imagen de mi autoría

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Yo, de adolescente, recuerdo que grabé también un corazón, en la alameda de nuestro río. Paseábamos entre ellos leyendo la iniciales…a ver si eran las mías…
Gracias, son recuerdos que luego quedaron en el olvido…tú lo has dicho:

Un abrazo, José! :hugs:

Gracias, María por tu comentario.
Un abrazo

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