La noche, una esfera de sombras

La oscura esfera que nos ilumina con su tempestuosa sombra,

el prisma de las soledades; solo tú respiras y lees el cuento…

Quizá una muerte que siempre espera…

Ah, la noche, cierto; majestuosa espiral de recuerdos y fantasías.

Hojarasca o fantasma, quien las cruje las posee,

y quien las escucha las padece. Pues aquí, mi estimado, le ruego que escuche el sonido de la penumbra húmeda,

como una sonata triste que deja caer sus gotas sobre su rostro.

Como un fantasma,

he dejado caer los libros

y he olvidado las penas porque las he guardado

en la oscura profundidad…

adonde van los lugares y los sujetos

que desean robar las rosas

porque las aman,

pero no solo tú amas.

Incienso de claveles y tulipanes; quienes vagamente transitan el terreno

olvidan que sus pies surcan la tierra y dejan su huella.

No te olvides de intentarlo,

cada día,

un poco más.

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Cuando leo este texto siento que me metí en la penumbra con él. Me gusta cómo usa la noche: no es solo oscuridad, es una esfera que ilumina con su sombra. Me pega la imagen de la “sonata triste” de la penumbra húmeda cayendo en el rostro. Es dolor físico.

Lo que más me gusta es esa contradicción: guardar las penas en lo profundo pero al mismo tiempo robar rosas porque se aman. Habla de amar y de esconder, de pisar la tierra sin darse cuenta.

Me quedo con el cierre. Ese “no te olvides de intentarlo, cada día, un poco más” le da luz a todo lo oscuro de antes. No es solo queja, es empuje.

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Hola Edgard, agradezco mucho tu respuesta, el tiempo que te tomaste en leer estos versos, y me alegro que te haya gustado. Gracias, saludos y que andes bien!

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