A veces decido dejar apagada
la luz de la conciencia,
para entender que la noche regala
atardeceres de chocolate
y almendras,
que no te embauque el dulce
aunque haya noches sinceras,
que no sea el desfiladero
de tu paisaje una grieta.
A veces quien da no recibe
aquello que espera,
quizá no sea justo que nadie
te espere ahí afuera,
a veces decido dejarme encendida
el alma en tu puerta,
poder alumbrarte en la noche
cuando esta te cerca.
7 Me gusta
¡Es un poema bello!
Apagar la luz de la conciencia, sentir lo que hay, el dulce que puede marearte y confundirte, la espera, la justicia y la injusticia…
¡Hermosa cita, vulnerabilidad y fuerza!
¡Enhorabuena!

1 me gusta
Esa luz de la conciencia fluctuante…
Gran poema reflexivo!
Un abrazo, José Antonio !
Enhorabuena por este poema tan evocador. Logras transmitir una sensibilidad exquisita, donde la cautela y la entrega conviven con una belleza técnica notable. El cierre es sencillamente deslumbrante: una luz de empatía y devoción que resuena mucho después de terminar la lectura.
Hmm… Aunque sea verso libre, utilizas las rimas como un recurso musical… Eso es bastante curioso.
Es bueno comer con hambre
y beber agua con sed
querer a quien te quiere
y pedirle a aquel que dé.
Aplausos para usted @JoseAntonio .
1 me gusta