Mira:
ahí va la buhonera apretada
de vestimenta curtida.
Abajo
en la cañada de Justo
donde el tronco se bifurca
se le acolchona
una almohada encastrada
en el grueso papo de su almendra púlpica
donde se le raja —como la /i/ de un pliegue—
la helada runa de Isa
en el cangrejero aprieto
de su abismo íntimo.
Ella —niña drúpica—
de clara piel amelocotonada
de noche es toda una mujer
una jinetera
danzadora del vientre
con su delicioso sinuosar quebrado
en la cadera de su avispa.-
Chane García.
@ ChaneGarcia.
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