En estas estancias grises donde vivo
me pesan las horas, deseando veo a veces
las puertas cerradas, esperando un milagro
se abra una de ellas y estés.
Quizás no existe ella, o no llegue a
encontrarla. Será aun mejor así.
Ese deseo resplandor
sea para mi triturable.
Ese deseo dentro, no se
que cosas expondría de
nuevo. Otro descalabro, otro adiós no pensado,
brusco, huracanado encima sobre nosotros,
ése no es nuestro camino.
Buscando abrigo en la huída.
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