La dueña

La dueña

Su mirada fija parece
por el espacio tan atónita.
temblando, su mano raquítica
en el vacío se retuerce.

Un rictus helado inmutable
en sus labios entrecerrados.
asi se funden los segundos
en una espera interminable.

De sol a sol queda estática
encadenada por su sombra,
y por la noche en la penumbra
insomne, espectral, mecánica.

Nada vive en su mundo frío
donde reina, endemoniado
algún fantasma desdentado
de su pasado más sombrío.

El dolor es profundo, vivo.
voraz, engulle todo su ser
del cual sólo subsiste el poder
de un reino vacío y cautivo.

Ni la centella más pequeña
parpadea en su corazón
es que la abyecta depresión
ya se impone como dueña.

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Has dibujado bien el retrato de ese mal tan terrible…

Saludos, Marie Paule! :hugs:

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Gracias, @mariaprieto , es que conozco ese “mal tan terrible” :stuck_out_tongue:
Saludos

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Un poema de una fuerza visual y emocional estremecedora. Has logrado personificar la depresión con una maestría increíble; esa imagen de la ‘mano raquítica’ y el ‘reino vacío’ describe el dolor de una forma que se siente en la piel.

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Muchas gracias, @Fernando :relieved:

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