La dama sonrió a la mar tras la caricia.
La fresca brisa, coqueta se acercó.
Las ondas marinas, transmiten encanto,
de líneas de tiempo, de viaje constante.
Las horas serenas caminan sin prisa,
le pasa al alma cuando vive el silencio.
Las rocas quisieran esculpir el momento,
del amor a la mar, a la brisa y al tiempo.
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¡Hermoso poema!
¡Y el cierre me parece perfecto!
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Es precioso, felicitaciones Maritza 
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Excelente poema
cordial saludo
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Gracias compañera. Agradezco la visita, lectura y comentario. Bendiciones
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Gracias Ana, por tu valoración. Bendiciones
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Muy amable. Bendiciones
Precioso, Maritza!! El mar siempre estará también en mi poesía. 
Un abrazo, compañera.
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Gracias María, que sea un chapuzón poético. Bendiciones
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Gracias por tu visita y comentario. Bendiciones
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