La culpa

Dime por qué, Señor, al ver tus llagas,
mi vida ingrata en tus dolores leo;
por qué mi culpa en tus espinas veo
y en tus ojos la paz con que me embriagas.
Dime por qué, alzado en cruz y reo,
mis hieles bebes y tu sed apagas;
por qué al que, ciego, te clavó esas dagas
al cielo lo levantas en trofeo.
Dime por qué mis rebeldías hieres
con clavos que florecen como rosas;
por qué, mi Dios, por mis pecados mueres
vertiendo de tu pecho, silenciosas,
las aguas del amor con que me quieres,
con que atraes a tu luz todas las cosas.

Referencia al Evangelio:
“Era ya como la hora sexta, y vinieron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. (…) Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho”. (Lc. 23, 44-45.48)

La culpa
Detalle de El mural de la Pasión. Óleo sobre tabla. Nieves Luengo 2009

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Que versos tan vivos y dolientes, nos miramos por dentro y nos preguntamos por todos sus y nuestros alientos, poeta!!! :clap::clap:

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Un impresionante y apasionado soneto. Enhorabuena por ese “buen hacer”. :clap: :clap:

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Gracias, Ana María.

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¡Muchas gracias, amigo! Es un honor y un placer recibirte.

Más que precioso este soneto, Joan.
Sigo aplaudiéndote :clap:

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¡Gracias, Wallace! Un saludo.

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De una belleza sublime…son las palabras que lo describen!
Felicidades, Joan!:clap::clap::clap::rose::rose::rose:

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Tan vivencial que lastima, Joan. El soneto exuda un cúmulo de efervescencia.
Gratitud por tu arte. :pray:

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De nuevo mil gracias, María, por tan acreditado y elogioso comentario.

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Muchas gracias, Jessica, por aterrizar en este rincón y por tu comentario.

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