Kilómetros

I
Derruido el absurdo, sin que sea suficiente.
Un paseo por la oscuridad de las neuronas que han muerto,
de tanto pensar,
de tanto soñar.

Los rincones inexistentes trazan el camino,
donde lo que fue se encuentra con el quizá,
para no variar,
para no claudicar.

La vorágine del cómo es carcajada insulsa,
sin magazine ni alfombras rojas, ni vanidad.
Ya hemos andado ese camino tantas veces,
y ya sabemos lo que duele en realidad.

El idiota que espera siempre supera al impaciente,
mientras se dispersa la luz en la tiniebla,
se apaga la idea de aquella hoguera,
porque tenías prisa por marchar…

Kilómetros de asfalto que no avanzan,
porque llegar es inalcanzable,
como tus ganas de amar.

Alguien te esperará, quizás, en la otra orilla,
con su gélido viento,
para olvidar…

Tus mentiras son fantasmas cada noche,
que atormentan mi serenidad.

¿Cuánto dolor ha de existir en unos labios,
para arrebatarles el deseo de besar?
Di… ¿Cómo es que tuvimos el cosmos entre los dedos,
y lo dejamos escapar?

II
No fue prisa por irme, fue pánico al abismo,
de ver que tu mirada es cielo y lucidez,
mientras yo arrastro el lodo y también mi destino,
de quien tan solo sabe destruir y perder.

Dices es el asfalto, puede ser la congoja,
no avanzo en tu memoria, pero aquí en la otra orilla,
el viento también quema… y hace recordar.

El olvido no es paz, es un frío sistema,
que borra todo nombre, mas no la realidad.

Preguntas el dolor de unos labios gastados,
que perdieron el rito y la fe de besar…
Es el miedo a morder, a volver a sangrar,
en los templos de carne que dejamos atrás.

Sí, tuvimos el cosmos latiendo entre las manos,
un milagro de polvo, de luz, de amor quizás,
pero fuimos dos locos, alguno con más ego,
y el infinito pesa toda una eternidad.

Hoy recojo los astros que cayeron al suelo,
mientras tú me maldices, en tu serenidad,
Yo gané la distancia y perdí todo el cielo,
y esa es mi más absurda historia, mi verdad.

#EPadrón :writing_hand::open_book::studio_microphone::clapper::art::mexico::sunflower::brown_heart:

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Esos dos versos finales dejan un nudo en la garganta; condensan perfectamente la tragedia de haber tenido algo infinito y ver cómo se escurre entre los dedos. Una poesía magnética y con muchísimo temple.

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Fernando, siempre un gusto que te pases por aquí. Gracias por tu comentario. :sunflower:

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Maravilloso el escenario de múltiples imágenes dispersas en cada kilómetro; con poco dolor desaparece el deseo de besar. Te aplaudo, emotivo realmente tu poematura.

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Gracias, ya ves, a veces creemos que la distancia ayuda, saludos.

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Un poema hermoso de distancias…que se dejan atrás. :broken_heart:

Un saludo y un abrazo, Erika!