INTERMITENCIAS
De tanto respirar las nubes uno se vuelve lluvia. El relámpago es un latido iluminado, un peso enceguecedor de existencia efímera. El trueno, retumbo que asusta en su estallido invisible, confunde a las aves y viaja en el sentido de las agujas del reloj. Es el golpe de Dios sobre la mesa ante el estupor del mundo; la amenaza de una tormenta que azota otros litorales.
Es el colapso de la montaña de espuma convertida en barro y luego en vida, recorriendo el sendero caudaloso de nuestro río interior. Todo desemboca en ese estuario anónimo donde renacen las almas, envueltas en las alas del sueño.
Hoy todo es lluvia y canto. Las lágrimas poseen la ebriedad salitrosa del silencio oceánico, porque el llanto es un lenguaje desaprendido. Ábreme el ombligo para anclarme en el olvido de tu cuerpo; solo necesito tu cobijo ahora que la lluvia inunda la memoria con tu imagen.