Y así, mujer, el ímpetu encendido
se abre paso en la espesa desventura,
entonando en la herida su ternura
y al dolor deja al fin desvanecido.
Todo es posible si ha permanecido
en lo hondo maltrecho la esperanza;
en tus ojos renace la confianza
y tu ser resplandece enaltecido.
Tu alma exige la firme porfía,
tras la larga y callada espera,
por ser flor encendida en primavera.
Y en su pulso recobra la osadía:
vuelve el amor, y en su tibieza espera,
hasta ser en tu voz pura melodía.
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Laura
12 Julio, 2026 23:56
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Hermoso, muy bello. Felicitaciones.
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Mis más sinceras felicitaciones por una composición tan emotiva, elegante y llena de luz. Tienes un don bellísimo para la palabra.
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Muchas gracias, Fernando. Me motiva tu comentario. Un gusto, como siempre, tu visita. Abrazo
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Hermosos versos.
Ese ímpetu femenino y entrega, salvan muchas situaciones de la vida…
Un abrazo, Fabiana!
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Hola. Me gustó bastante el soneto aunque siento que el hiato en el quinto verso “lo hondo” es un poco antinatural. La métrica fluctua en los tercetos, donde aparecen decasílabos y eneasílabos que rompen el ritmo que llevabas trabajando con los endecasílabos.
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