La tarde se oculta en el alma del ocaso
como un sueño que se desvanece,
como el fuego que se acaba
y al no encontrar su mirada,
es que todo lo he soñado.
Aquella senda de rosas,
aquel eco de campanas,
ya no sé dónde se pierden…,
ya no sé dónde se apagan…,
son parábolas del viento
perdidas en la distancia
Mis sueños eran caminos de belleza y luz…,
ilusiones santas de mi juventud.