Hoy te digo que el viento
temeroso, a pesar de los pesares,
suspira sentimientos
de credos y verdades.
Que, una tímida ráfaga
del trémulo susurro del ramaje
trae un rapto de cómplices pasiones
y afectos siderales.
Que, en el proscenio onírico del sino
hay quereres signados con la sangre;
que, en el vínculo mudo
se eligen para siempre los amantes.
Que, como musgo es mi alma de azahar
y que, en su tacto, süave y agradable,
está la esencia del eterno amor,
vital e inquebrantable.