Estás
en la inmensidad
del cosmos infinito,
y en la intimidad
de la cuántica inescrutable,
más allá
del horizonte de eventos
del agujero negro
que engulle nuestras vidas.
Estás
en cada dígito de Pi
y en cada célula de Mí,
en la diferencial
de la integral
de mi pendiente existencial.
Y mientras
estás y no estás,
como un misterio
de superposición cuántica,
yo sigo aquí
con la herida de la vida,
infligida
por su daga de efimeridad,
y por la incertitud
de su incertidumbre
que es tan inciertamente cierta,
en esta vida desierta,
que me ha tocado
vivir sin ti.
Lo inmenso, lo infinito, lo inescrutable un triptico de conceptos escapado de toda noción matemática y que se centra en el deseo y la falta. El sujeto gramatical se torna inalcanzable y el sujeto lírico acude a su representación por medio de lo inmenso, lo infinito, lo inescrutable.
Aplausos poeta y amigo @AljndroPoetry .
La “herida de la vida” y la “daga de efimeridad” ponen palabras muy potentes a lo que se siente: vivir es doloroso porque el tiempo pasa y porque todo lo que queremos se puede perder. Y cerrar con “vivir sin ti” aterriza todo lo cósmico en esa verdad simple y desgarradora: el universo puede ser infinito, pero la falta de la persona duele más fuerte que todos los misterios cósmicos juntos.
Muy tú este poema. La respuesta… en el infinito, en las matemáticas, en la física cuántica… O igual estamos un poco perdidos.
Hace poco me he leído “Maniac” de Benjamin Labatut. Desde mi ignorancia… me ha encantado.