Hagamos una casa

¡Amor, no tenemos la casa todavía! -
Hagamos una casa, me decías,
para poner en ella la mesa
y que entre mucha luz
para que nunca esté triste.
Ahora, los hijos ya crecieron
y la casa está vestida de poemas
que yo invento todos los días.
Cuando estoy triste,
tarareo tu canción preferida,
para que me mires desde el cielo
y me acompañes a encender el fuego.
Y en esos días eternos
en los que te recuerdo,
me quito el corazón y te lo arrojo
para sentir que me arropan
tus palabras.

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Un poema que me pareció precioso…me identifiqué con él. Abrazos, Lucía!

Melancolía e intimidad. Me gustó

Un magnifico tributo a la añoranza y a los buenos recuerdos. Un poema con fuerza.