Fuera de este astro,
rocoso y lleno de vida,
el silencio absoluto,
habita el infito.
Aca abajo el ruido,
de las máquinas en la noche,
el humo en chimeneas,
y las ranas del estanque.
Lucecitas en un balcón
atestado de plantas,
siluetas de dos amantes,
jadeando de amor.
Caminos de agua,
que crea la lluvia,
luego de la sequía
como carbón crepitando.
Hojas secas de otoño,
se desquebrajan al paso,
de algún oso albino,
o ratoncito de campo.