Cada vez, frecuentas más
los lugares de paso,
las cañadas
de rehalas humanas,
que antes evitabas.
Son rayas
que lindan con el infinito
de lo inasible…
Y te dejas llevar,
por gargantas y quebradas
en su marea gregaria y diaria
de rebaño.
Pasos de albero amarillo
tiñen tus huellas
en el trajín de polvo
de una mañana grisácea,
ajetreada,
que te hunde entre el gentío
olvidándote de todo.
Hasta de ti.
Sin pensar dónde estás,
dónde tienes que ir…
Tan solo caminar
al hilo,
desovillado,
de la muchedumbre
por vaguadas y desfiladeros.
Adonde te lleve el aire
de los pasos ajenos,
desconocidos,
que caminan y te empujan…
hacia ninguna parte.
Yendo siempre
hacia adelante.
Ligera,
soluble,
silente…
invisible y lejana
sin mirar hacia atrás,
dejándote acunar
por el río rumoroso que te empuja,
atrapada en las redes ficticias
de la manada de la vida.
Soledad llena de gente, declamas un intento imposible de romper con la cadencia gris que arrastra corazones, pero te queda la palabra que florece en poema para en cada giro pellizcar al menos, la belleza. Un gustazo leerte como siempre, feliz verano.
En la sombra misma radica el anonimato de los pasos, es la gregaria nitidez de la masa lo que da seguridad individual ante el fracaso, decía Nietzsche "lo gregario es un obstáculo para alcanzar el desarrollo pleno del super hombre "
Aplausos @mariaprieto. ¡Gran poema!
Complicado, a veces, escapar de la masa que arrastra. Pero es tan imprescindible hacerlo para no dejar de ser uno mismo…
No hay que bajar la guardia.
De tus versos… ¿qué decir? Tu sensibilidad y tu verdad, siempre están ahí.
Me ha gustado mucho tu forma de plasmar lo evidente de la vida cotidiana, en la que muchos se han convertido en borregos que se pierden en el rebaño. A pesar de todo siempre quedarán ovejas negras que destacan y lobos disfrazados de cordero, a los que no se puede guiar.
Como siempre, fantástica tu forma y modo de construir poesía. Un gusto inmenso leerte.