Porque eras mi azucena
viví alegre entre tus tallos,
sucumbiendo a tu perfume
a tu inalcanzable belleza,
fui tu más fiel esclavo.
Hoy el aroma ya se fue
sólo se escucha el silencio,
mi débil corazón yace inerte
sin nadie que le de calor,
roto aquí entre las flores.
El viento mece las hojas
en el árbol de las ausencias,
la margarita ya perdió
sus blanquecinos pétalos
arrancados sin piedad,
tal vez mintiendo.
Yo, me siento como gorrión,
aleteando contra un huracán,
me duelen las pequeñas alas
y mis tristes huesos se calan,
la oscura tormenta arrecia
y yo no encuentro refugio.
Debiera dejarme llevar,
irme entre los vientos
a la serenidad del olvido,
mas mi alma está sedienta
busca un dulce manantial
donde saciar su sed.
Me cobijaré de momento,
¿Quién sabe? es posible
que algún día mi espíritu
sea capaz de llegar
a la fuente de los deseos,
mientras, seguiré soñando.
Buen poema, amigo. El amor perdido no se va nunca del todo, recordamos, temblamos como pajarillos, soñamos, escribimos poesía. Un saludo cordial. Que tengas buen día
Sino fuéramos capaces de saciar la sed en algún momento moriríamos de inanición. Es por eso que el poeta siempre está en movimiento. Gracias por tu amable comentario. Un saludo, Walla.
Pienso como tú que hay que tener constancia y pelear, pero la lucha cuando es desigual, está perdida de antemano. Me alegra que te haya gustado. Un saludo, amigo.
A pesar de no darnos cuenta siempre buscamos refugio, sea en el amor, en la amistad, en un hogar. El ser humano tiene miedo por naturaleza, pero es ese miedo el que le hace levantarse y luchar, sino estaríamos perdidos. Me alegra tu comentario. Un saludo, amigo