Por la ladera pedregosa van los ágiles galgos,
persiguen la liebre:
como suspiros hienden los juncales,
baña el cártamo sus suelos sangrientos
y en los barrancos castigan los lomos saltando,
como locos manchones,
ladera arriba, abajo, arriba, abajo…
¡Ah, los finos lebreles de cuellos esbeltos!
Ígnea sangre les mancha el pecho
y llena la boca, asfixiándolos.
Desesperados van por la pendiente
entre las hierbas secas que les hieren los ojos,
tronchos de girasoles les rompen las uñas.
Del círculo de dientes y ojos se desprende
la mancha gris, como si el vado,
verde limón, huyese de los galgos.
La liebre, marrón y blanca libélula,
vuela en la rodera y busca
ponerse a salvo en el monte o en los albañales.
En el silencio hay gritos prolongados,
alguien corre entre dos perdíos por un camino
y los galgos, desesperados,
indetenibles, sedientos, cansados,
ladera abajo, arriba, abajo, arriba,
minúsculos se pierden en la fría mañana.
Tu poesía a parte de preciosa, es realismo puro, es como si uno estuviera viendo un documental de caza, con los galgos y la liebre, como auténticos protagonistas. Un saludo.
José Manuel, he disfrutado muchísimo la lectura, tanto, que hipotéticamente me he sentido testigo presencial recorriendo la mirada y viendo las escenas en que describes la liebre, los galgos y lebreles descritos en sus movimientos, gestos en faena entre la espesura e imagenes naturales también narradas en tus versos.
Felicitaciones, aplausos
y un agradecido abrazo.
Tu poema me ha hecho recordar que hace pocos días, en mi camino de las mañanas por la campiña, me cortaron el paso una liebre y dos galgos corriendo detrás. Menudo susto me llevé! Jajajaja
Casi me tropiezo con ellos! Se perdieron en un olivar cercano.
En esta zona del Condado de Huelva se practica esa forma de caza…que tú describes tan bien!
mi abecedario tienen las mismas letras que el tuyo y tú las combinas mejor. Me alegro que te guste el poema, pese a la temática porque, aunque la belleza de los galgos y su carrera es total, lo que conlleva explica tus objeciones y te da la razón. Este poema está compuesto en los mismos días que Caballos y escritos para ser leídos a la vez. De ahí la extraña puntuación de Caballos, que sé que tampoco te gusta. Gracias amiga por tu lectura y comentario. Abrazos